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Bodas en Venezuela | 20 septiembre, 2018

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Cuando se casa nuestra mejor amiga

Cuando se casa nuestra mejor amiga

La boda de nuestra mejor amiga es una noticia que recibimos –en la mayoría de los casos- con mucha felicidad. Y es que no es tan fácil que en este mundo tan desconfiado de hoy alguien decida confiar de por vida en una persona. Pero hay motivos para que esa alegría nos cause cierta desazón e incluso tristeza. ¿Qué nos pasa y qué podemos hacer cuando se casa nuestra mejor amiga?

¿Alegría o envidia?

Desde que el hombre es hombre y la mujer es mujer, los sentimientos de alegría y regocijo por un logro ajenos nos causan muchas veces algo de perturbación. La tradición y la vida le han dado un nombre y la han convertido en pecado. Se trata de la envidia.

Pero no todo es malo en ella. Y la envidia puede convertirse en un arma beneficiosa si empezamos por ser conscientes de que la sufrimos. ¿Por qué?

Es sencillo: la envidia nos hace reconocer –querámoslo o no- que hay algo de la persona que deseamos. En este caso es una amor parecido, una unión, una boda.

Así que aunque pensemos que la envidia pueda opacar la envidia, ésta aún nos puede dar una ayuda: reconocer nuestras carencias para después trabajar en base a ellas.

Participar en los preparativos

La boda de nuestra amiga no dejará de ser una ocasión agridulce. Un ejemplo de ello podría estar en los preparativos de la boda. Si bien podemos entusiasmarnos muchísimo por poder colaborar, puede que en algunos momentos sintamos todo esto como un peso difícil de soportar.

Por un lado, seremos parte de los responsables de regalarle a novios e invitados uno de los días más especiales de su vida, pero por otro lado también seremos los responsables de todos los infortunios que puedan suceder en el camino. ¿Estamos listos para aceptar esa responsabilidad?

De mejor amiga a dama de honor

Pero si hay un privilegio del que podemos gozar cuando se casa nuestra mejor amiga es que podremos ser la dama de honor. Y tener este “honor” de poder ser una de las damas del cortejo no es poca cosa.

Somos parte de la magia de la noche, no lo olvidemos. Y formamos, a su vez, parte del rito en el que dos personas entregarán sus corazones por toda la vida. Tal vez tendremos pocas oportunidades en la vida como estas para estar tan cerca de una expresión del amor tan bella y profunda. ¿La próxima? Nuestra boda

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