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Bodas en Venezuela | 20 septiembre, 2018

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Bodas en la playa (I)

Bodas en la playa (I)

Celebrar tu boda en la playa puede ser un bonito sueño cumplido, pero hay que estar atentas: todo debe estar muy bien organizado para que la celebración sea un éxito sin imprevistos. A continuación te presentamos el decálogo de lo que no se debe pasar por alto a la hora de organizar una boda entre arena y sal.

Bodas en la playa. Los Diez Mandamientos

El clima: Es bien sabido que se trata de una fuerza indomable, pero al menos hay que intentar que la naturaleza no nos tome por sorpresa. Revisar los reportes meteorológicos con al menos una semana de antelación nos permitirán tener margen de maniobra si llueve o hace mucho viento. Para prever las mareas altas (que pueden robarnos mucho espacio de playa), basta con conocer las horas en las que el fenómeno ocurre en esa playa en particular y si es abrupto o gradual. El clima también está relacionado con la posible presencia de insectos molestos como mosquitos y otros posibles inconvenientes que es necesario tomar en cuenta.

La playa: Si la playa en la que sueñas casarte es demasiado popular, es probable que tu boda tenga invitados o mirones no deseados, o bien que otras parejas también quieran casarse allí. Quizás sea mejor elegir una pequeña playa algo apartada, aunque con opciones de acceso sencillas para facilitar la llegada de tus invitados, y reservarla con suficiente tiempo. Es importante prestar especial atención a esto si decides casarte en plena temporada vacacional.

El vestido: Este punto te ofrece una buena oportunidad de estar preciosa sin gastarte un dineral. Lo ideal para casarte en la playa es ponerte un vestido ligero y bonito de verano para estar cómoda y poder disfrutar de la experiencia. Lo mismo vale para tus invitadas, que gastarán menos en el vestido para la ocasión y además podrán usarlo de nuevo sin temor a quedar mal. Probablemente te lo agradezcan. En cualquier caso, un caro vestido convencional para la novia no es aconsejable para una boda en la playa. En cuanto al calzado, se debe aplicar un criterio similar pues en un entorno playero la comodidad es vital.

La comida: Celebrar tu boda en la playa te permitirá ofrecer una comida deliciosa, diferente y original. El menú y las bebidas pueden ser bastante playeros. Por ejemplo, servir pescado con una fresca ensalada y algo de marisco resultaría muy adecuado. En cuanto a las bebidas, cocteles playeros como la Piña Colada o incluso los Mojitos (convenientemente acompañados de un mezclador en forma de sombrilla) harán de la fiesta una gratísima experiencia.

Luna de miel: Puede que una luna de miel playera sea una perfecta prolongación de tu idílica boda. Eso sí, evidentemente tienes que ser toda una amante de la playa. Cuando planees y organices la boda, aprovecha para estudiar los destinos (quizás bastante cercanos, pero igualmente deliciosos) que te ofrece la costa. Si te decides por alguna de las bellas playas del estado Flacón, puedes aprovechar para recorrer toda su costa. Lo mismo ocurre en el Oriente del país o en Margarita, por citar sólo algunos ejemplos nacionales. Siempre se puede elegir una playa en el extranjero, aunque esto complica bastante la logística.

Este artículo continuará…

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