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Bodas en Venezuela | 22 marzo, 2019

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Boda cancelada: ¿qué hacer?

Boda cancelada: ¿qué hacer?

Nunca pensamos que sería posible, pero sucedió. El día de nuestros sueños se fue a pique y no pudo suceder. Hay muchos motivos que pudieron causar la suspensión de la boda: rompimientos, fallecimientos, enfermedades y hasta indisposiciones relacionadas con la logística del evento. Lo primero que surge es una fuerte duda: ¿qué hacer con una boda cancelada.

Aceptar el “duelo”

Así las razones que impidieron que se celebrara la boda no fuesen las de un rompimiento o un fallecimiento, siempre habrá una pérdida: el día que se supondría sería el más especial para nosotras.

Asumir la boda como una pérdida nos llevará a aceptar que su ausencia puede ser un daño considerable para nosotras. No es fácil para nadie asumir una pérdida. Tampoco lo debe ser para nosotras.

Luego de ello, debemos reflexionar que realmente atravesaremos varias etapas de los duelos: negación, aceptación, depresión, aceptación. Cada etapa nos va a quitar parte de nuestra piel psíquica. Cada parte nos costará –aún lo más fuerte que seamos- una lágrima.

Hablar de la boda cancelada

Una de los componentes del duelo, uno que hace que una boda cancelada sea más llevadera, es el hablar sobre ello. Si bien todavía el “trauma” está cerca, aún podemos buscar la oportunidad para hablar sobre ello.

Pero, ¿con quién podemos hacerlo? Lo mejor sería intentarlo con todas aquellas personas que para nosotras están algo más allá de la confianza: esas personas a las que le podemos contar todo y que seguro tomarán la iniciativa para buscar que sanemos de la herida.

La importancia de cuidarse y el apoyo

Es por eso que debemos tener presente que lo más importante somos nosotras. Todo lo demás puede venir después: las disculpas a los invitados, el pago de lo que ya se había reservado para la boda, nuestros familiares, los del novio, etc.

Existe una parte positiva en todo esto: muy seguramente muchos de nuestros conocidos saldrán a las primeras de cambio a tratar de protegernos y a que hablemos con ellos de cómo nos sentimos sobre la boda cancelada. No nos aislemos: hablar es reparar.

Además, ya nosotras sabemos que todo tiene su hora y que tal vez no muy lejos volverá el día en el que logremos fijar de manera definitiva nuestra boda. ¿No es cierto? Lo que nos queda es saber que si algo en nosotras no morirá, ese será nuestro corazón. Nadie nos puede apartar de él.

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