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Bodas en Venezuela | 16 enero, 2019

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Afrontar emergencias en una boda

Afrontar emergencias en una boda

Nada nos puede salvar de un imprevisto. Ni siquiera una de las ceremonias más sagradas y bellas que conoce la humanidad puede estar a un lado de las situaciones de emergencia. Pero no son pocas las parejas que sienten que estarán a salvo de estas situaciones y que olvidan considerarlas en los planes para la boda. Aquí te damos algunos consejos para que, pese a ellas, el día siga siendo memorable.

¿Se puede evitar una emergencia?

Hablamos de emergencias cuando hablamos de una situación que sucede, que “emerge”, repentinamente sin que lo hayamos buscado. Toda emergencia es inevitable.

Sin embargo, sí hay maneras de reducir su índice de aparición. Por ejemplo, una de las emergencias más frecuentes en este tipo de reuniones son las de carácter médico: un invitado sufrió de un trastorno repentino, un familiar mayor tuvo un problema que requiere de intervención médica… y así.

Pero podemos reducir el daño si antes de la boda pensamos en esta posible situación (y en otras tantas más: un incendio, que alguien se ahogue si el lugar tiene piscina, etc) y logramos tener a la mano alguna lista de ambulancias o de otros servicios de salud y seguridad.

Afrontar emergencias sin perder el decoro

Una de las primeras reacciones que podemos tener a la hora de afrontar emergencias es que deseamos que la ceremonia continúe y los invitados sientan que no ha pasado nada.

The show must go on (el show debe continuar), como reza el dicho, y puede que continúe. Sólo tendremos que evaluar abiertamente, y con extrema lucidez, si la gravedad de la situación puede o no interrumpir la fiesta. Recordemos que nosotros seremos en parte responsables del destino de nuestros invitados durante el evento.

Sea cual sea nuestra reacción y respuestas, el destino de la fiesta podrá asegurarse un poco –o al menos en la memoria de los invitados- si mantenemos ante todo momento el decoro. Es decir, si mantenemos las apariencias. Además, esto evitará que el pánico se apodere de todos.

Aceptación

Si la emergencia ha sido muy grave, y debemos suspender la ceremonia, y el desánimo se apodera del salón de fiestas, no podemos hacer más nada que aceptar que la emergencia ha empañado la celebración.

Pero esto no quiere decir que la haya arruinado. Aún debe permanecer algo de alegría en los novios, especialmente, y podemos mantener viva la jornada con el pequeño pero resistente fuego de su amor. ¿Qué fuerza mayor puede romper ese lazo?

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